lunes, 12 de enero de 2026

ORANGE ELEVATOR, summer experience.


El verano pasado tuvimos ocasión de participar con un grupo de 12 jóvenes de nuestro municipio en una actividad de intercambio Juvenil Erasmus+ relacionada con la gestión de nuestro tiempo y nuestras potencialidades. Ha supuesto un interesantísimo aprendizaje experimental por lo que hace a las oportunidades y el planteamiento integral con el que estaba diseñada la experiencia.

Hoy os compartimos algunos datos y reflexiones de la actividad:

Salir de la zona de confort y creer en uno mismo:

¿Cómo es el momento en el que un joven supera sus miedos y se da cuenta de que es capaz de más? Jóvenes de Letonia, España y Estonia buscaron respuestas a esta pregunta durante el proyecto de intercambio juvenil Erasmus+ «Orange Elevator», que se centró en ampliar las zonas de confort, el crecimiento personal y la participación ciudadana.
Durante ocho días en Sunīši, Letonia, nuestros jóvenes participantes tomaron parte en una amplia gama de actividades educativas no formales que les animaron a salir de sus rutinas diarias, asumir riesgos, cooperar con los demás y explorarse a sí mismos desde una nueva perspectiva. A lo largo del proyecto, los jóvenes reflexionaron sobre cómo permanecer dentro de su zona de confort afecta a la motivación, el aprendizaje y los hábitos cotidianos, así como sobre la importancia de dar el primer paso hacia el cambio.
El programa les permitió realizar una excursión en la naturaleza que no solo puso a prueba sus límites físicos, sino que también les ayudó a generar confianza dentro del grupo y a superar sus miedos. Los participantes cocinaros su propia comida en el campo junto con compañeros de otros países. Las actividades de improvisación y de fomento de la confianza contribuyeron al desarrollo de las habilidades de comunicación y la confianza mutua en un entorno multicultural. Tuvimos también visitas a un centro de asistencia social y a la comunidad juvenil «Lastādija», así como participación directa y compartida en actividades deportivas para personas con discapacidad visual, que proporcionaron una experiencia emocional especialmente intensa. Estas experiencias fomentaron la empatía, sensibilizaron sobre el valor del voluntariado y reforzaron el sentido de la responsabilidad social de los participantes.
En talleres prácticos, los diferentes grupos multinacionales crearon cortometrajes sobre diferentes temas: encontrar la motivación, superar la pereza y tener el valor de probar algo nuevo. Este proceso creativo permitió a los participantes no solo expresar sus opiniones, sino también darse cuenta de que  muchas otras personas comparten miedos y retos similares. A través de debates y sesiones de reflexión, los participantes exploraron la procrastinación, la gestión del tiempo, los valores personales y cómo los pequeños pasos pueden conducir a un cambio significativo.
En el proyecto participaron 30 jóvenes de entre 14 y 17 años, incluidos participantes con menos oportunidades que se enfrentan a retos sociales, geográficos o relacionados con el aprendizaje en su vida cotidiana. Un entorno seguro y de apoyo garantizó que todos se sintieran aceptados y pudieran participar activamente,  independientemente de su experiencia previa.
Al final del proyecto, los participantes informaron de un aumento de la confianza en sí mismos, una mejora de las habilidades de gestión del tiempo y una mayor confianza en sus propias capacidades. Para muchos, la experiencia se convirtió en un punto de partida para un estilo de vida más activo, una mayor participación en la vida cívica y una voluntad continua de superarse a sí mismos más allá del proyecto. Hemos comprobado que esta valoración positiva no solo la perciben los participantes, sino también sus familias. La actividad se ha realizado con adolescentes que han hecho ejercicio de responsabilidad, organización y autonomía personal.
Durante el intercambio juvenil, se crearon cinco cortometrajes, junto con consejos prácticos sobre la gestión del tiempo y el mantenimiento de la motivación, que servirán de inspiración para otros jóvenes. Los cortometrajes se pueden ver aquí: https://www.youtube.com/playlist?list=PLbpQdbl-TBsIsVRTH1DUcJjj9RCNYTkvL
El proyecto demuestra que, al crear un entorno seguro y proporcionar apoyo, los jóvenes están dispuestos a salir de su zona de confort y crecer, tanto a nivel personal como en su papel de miembros activos de la sociedad.
Las actividades del proyecto se llevaron a cabo entre el 1 de junio y el 30 de noviembre por la Asociación de Iniciativas Juveniles de Ogre «Talantu kalve», en colaboración con socios de España (Delegación de Juventud del Ayuntamiento de Cabra –Córdoba-) y Estonia. El proyecto fue financiado por la Unión Europea. Esta publicación refleja únicamente las opiniones del autor y no representa necesariamente las opiniones de la Unión Europea, la Comisión Europea o la Agencia de Programas Internacionales para la Juventud, que no se hacen responsables.
 
EXPERIENCIAS DE NUESTROS JÓVENES

A raíz de esta actividad, os compartimos la percepción de algunas de las personas que han participado en esta experiencia; Elena Roldán nos cuenta:

El proyecto “Orange Elevator” se me presentó como algo inesperado. Siempre tuve la idea de viajar al extranjero mediante el programa Erasmus +, y por lo mismo, el primero me sorprendió.
Aunque tenía muchas dudas de por medio, por la inseguridad de no sentirme perteneciente a un grupo de desconocidos letones y estonios, estuve acompañada de mi grupo, cada uno con nuestra propia mochila llena de miedos e incertidumbre, y nos montamos en el avión sin saber que nos iba a deparar.
Aun llegando de madrugada, nos esperó Iveta para ofrecernos comida. Allí, pasamos la noche con futuros amigos, con los que conversamos nada más levantarnos.
Parte de las actividades estaban plenamente enfocadas a la temática del proyecto, entre las que destaco actividades relacionadas con cómo lidiar con el estrés, talleres que nos hicieron salir de nuestra zona de confort e incluso, paseos por la naturaleza de Letonia entre grandes árboles mientras hacíamos dinámicas. Sin embargo, para mí las actividades más enriquecedoras fueron el voluntariado y el tiempo de convivencia entre todos.


El voluntariado simplemente me fascinó, tanto la visita a la residencia como las jornadas deportivas con personas invidentes, aprendí que no hay nacionalidad ni idioma de por medio si podemos entender y aprender del otro por su mirada, que sin palabras, supe que estaban agradecidos de que estuviésemos allí. De igual forma, agradezco la gran implicación de los grupos de chicos extranjeros. Puesto que, conseguimos formar una muy buena relación entre todos. Pensando en retrospectiva, les agradezco que me enseñaran que tan equivocada estaba sobre ellos. Me los imaginaba serios, de pocas palabras, gente con la que no sería fácil conectar. Sin embargo, me llevo gratos recuerdos de momentos en los que bailábamos sin sentido, tuvimos conversaciones profundas, aprendimos nuevos idiomas y nos acercamos sin necesidad de un traductor de por medio, sino que todos éramos adolescentes a quienes les dieron un espacio donde crecer y poder expresarse libremente.
Para mí el participar en un Erasmus + fue mucho más que un viaje. Fue romper totalmente mis esquemas sobre el mundo que me rodeaba. Tal como Europa quiere, descubrí distintas culturas y personas en circunstancias que no me hubiese podido imaginar, y me di cuenta que, por muy distintas que seamos, seguimos siendo personas con sueños y vidas por descubrir. Me sentí muy inspirada, sobre todo por las chicas de 16 años que planearon el proyecto. Keita y Marta me demostraron que no importa la edad si realmente quieres conseguir algo, lo que me ha animado a crear mis propios proyectos.
Gracias a “Orange Elevator” , no solo desarrollé habilidades para manejar el estrés y el tiempo, no procrastinar o salir de zona de confort, sino que me enamoré de Europa, de los Erasmus + y de todo lo que me podía ofrecer decir un “si” ante una experiencia que volvería mil veces a repetir.

Paula Romero también hace un resumen:
Mi experiencia en el Orange Elevator me ha ayudado a crecer como persona, a tener otra perspectiva de la vida y a poder comprender cosas de todo el mundo. He conocido a personas que de una manera y otra me han cambiado. Estoy muy agradecida de poder haber vivido esta experiencia.



Alejandra Pérez nos deja una reflexión:
 El proyecto Orange Elevator ha sido para mí un cúmulo de experiencias inolvidables que desembocan en lo que se me presentó cómo un gran reto personal. “Stay out of your comfort zone” era el main topic del intercambio juvenil al que me fui sin pensarlo más de dos veces, y claro que lo fue… mi zona de confort estaba bastante lejos de Letonia. Sin embargo, allí, en aquel rincón de un bosque sembrado a orillas de un lago encontré un espacio al que no pude llamar hogar porque no pude quedarme más tiempo.
Personas que a pesar de no saber mi idioma ni yo el suyo me hicieron entender que volar lejos de casa no era sinónimo de miedo, experiencias que marcaron mi presente actual ayudándome a lidiar con el afamado estrés o permitiéndome ser más consciente de mi tiempo, y un equipo de chicos y chicas españoles que se transformaron en mi apoyo más directo durante esos días. Fui descubriendo cada una de esas cosas temiendo por mi inglés, mi integración, mi capacidad de liderazgo, mi bienestar, mi nostalgia por volver a casa, … y en el transcurso del viaje fui soltando cada uno de esos miedos sin ser demasiado consciente. Pues un proyecto Erasmus+ es lo que tiene, no solo te permite descubrir nuevas cosas sobre el sentimiento europeo, la importancia de la tolerancia entre las personas, la urgente necesidad de sostenibilidad para nuestro planeta o lo saludable y enriquecedor de practicar un deporte divertido; sino que también es una llave, una oportunidad perfecta para desafiarte personalmente y transformarte en alguien más libre, más autónomo y más consciente de la interculturalidad europea y cuán conectadas están tu historia y tus costumbres a las suyas.
Un joven, como motor del mundo moderno, no puede ser verdaderamente consciente del mundo y sus necesidades hasta que no se atreve a palparlas con sus manos.
Jorge Fernández nos deja su reflexión: 
Este proyecto de Erasmus+ en Letonia ha sido una experiencia sumamente enriquecedora puesto que me ha servido tanto para mejorar mi nivel de inglés como para aprender sobre procrastinación y salir de la zona de confort, con todo lo que implica en nuestra sociedad actual, particularmente la juventud. Con ello, lo más beneficioso de esta experiencia de intercambio europea ha sido los vínculos que personalmente, aunque podría hablar por todos, hemos creado con muchos de los miembros de los países partícipes. La verdad, una experiencia a repetir 💯%!

Esta es la opinión que nos comparte Elena Rueda:
Este verano viví mi primer Erasmus y la verdad es que me llevo muchísimas cosas. En una sola semana reflexioné y aprendí sobre la procrastinación y sobre mí misma, aprendí a gestionar mi tiempo y a salir de mi zona de confort pero lo más especial fueron las personas que conocí, con las que compartí experiencias, conversaciones y aprendizajes que me hicieron sentir sumamente agradecida por poder vivir estas cosas y crecer a nivel personas muchísimo.

La reflexión de Julia Pastor:
Esta experiencia que he vivido en Letonia me ha servido para encontrarme más a mi misma gracias a la gente que he conocido, a la vez que me daba cuenta de que no importa que estés lejos de casa si conoces a personas que hacen que un país extranjero se convierta en ella durante ese periodo de tiempo. 
Además he podido darme cuenta que un Erasmus no es solo viajar y conocer un país, sino además aprender que las risas se entienden aunque hablemos diferentes idiomas y las diferencias no separan, enriquecen. Al final, lo que queda no son los países, sino las personas que te cambian un poco para siempre.

Otra opinión: 
Hola, soy Pablo Cantos Navas, y ahora que han pasado seis meses desde este proyecto Erasmus+, me gustaría contar que ha sido una de las experiencias más bonitas y maravillosas de mi vida, porque he conocido a muchísima gente maravillosa. Tanto las personas de Cabra como las personas de Letonia y Estonia son personas súper geniales, y las llevo a todas en el corazón.
En cuanto al proyecto Erasmus+, he aprendido a salir mucho de mi zona de confort, a no estar solo con las personas más cercanas y a estar con gente con la que nunca había estado. Me lo he pasado genial y he aprendido a estar solo, a resolver problemas y a hacer cosas que nunca me habría imaginado que iba a hacer, en un país nuevo, con gente nueva. Las actividades han sido geniales, me lo he pasado genial y me he reído muchísimo con todo el mundo. 
Aunque los primeros días pensaba que iba a ser una experiencia mala, ha sido totalmente lo contrario. Ojalá todo el mundo pueda tener una experiencia así en su vida, y ojalá yo vaya a muchísimos Erasmus+ más, y que todos sean tan maravillosos y chulos como el primero.
Muchísimas gracias también a Kiko por esta oportunidad y por ser así de bueno y maravilloso con todos. Ojalá compartir muchas experiencias más contigo y con todos los compañeros.

Este resumen es de Jorge Barranco
El viaje para mí ha sido una experiencia maravillosa ya que he conocido a gente nueva de otros países y de mi ciudad he aprendido mucho y sobre todo  perder ese miedo a la hora de hablar en inglés y comunicarme he salido de mi rutina y hemos echo cosas muy diferente y chulas volvería a repetir la experiencia muchas veces ya que ha sido inigualable gracias por todo y un abrazo.

Así nos cuenta Rocío García
Mi experiencia en Letonia ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, el salir de mi zona de confort, conocer gente nueva y sobre todo gente que no habla mi mismo idioma, me ha gustado mucho conocer sus costumbres. Sinceramente el salir de mi país y de mis costumbres es algo que yo volvería a repetir. Tanto la comida, como la compañía, como el hotel han estado genial y sobre todo esas actividades tan interesantes y tan divertidas que nos plantearon con tanta ilusión y que nosotros no nos hemos perdido ni una, sin duda una de las experiencias más felices de mi vida, es algo que recomiendo muchísimo a aquellas personas que les guste salir de su casa y encaminarse a una nueva aventura.
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